
No es fácil poner en palabras lo que ha supuesto para mí encontrar a Amalia. Como tantas personas que escriben por pasión, terminé mi novela El secreto de Helena, que llevaba mucho de mí. Era la historia que siempre me habría gustado leer y, sin embargo, permaneció durante mucho tiempo guardada en un cajón. No sabía si tenía calidad, si debía seguir adelante o si simplemente debía quedarse como un sueño cumplido. Sin embargo, me preguntaba si aquello en lo que había puesto tanto trabajo merecía la pena, y buscando una opinión profesional encontré a Amalia.
Desde el primer momento supo ver el potencial de mi historia, pero también aquello que necesitaba mejorar. Con rigor y honestidad, me fue guiando paso a paso. Nunca impuso su criterio; me enseñó a encontrar el camino, respetando siempre mi voz como autora. Cada corrección, cada sugerencia, tenían un único objetivo: conseguir que mi novela fuera mucho mejor. Hay personas que aparecen en tu vida para abrirte una puerta, y otras que, además, deciden recorrer contigo el camino. Amalia pertenece a este segundo grupo. En un mundo que para mí era completamente desconocido, nunca me ha soltado de la mano. Ha estado ahí, transmitiendo confianza, en cada duda, en cada cambio. Gracias a ella, un manuscrito guardado en un cajón ha terminado convirtiéndose en un proyecto real. Pero, más allá de la novela, me llevo la tranquilidad de haber contado con una profesional única y con una persona que cree en sus autores, a los que acompaña en este maravilloso viaje literario. Solo puedo darte las gracias, Amalia, por tu compromiso y por caminar a mi lado en esta aventura. Pase lo que pase a partir de ahora, sé que una parte de este sueño lleva también tu nombre.