
Escribir novela negra es una experiencia fantástica.
Autores como Roberto Arlt, Ernesto Sábato y Jorge Luis Borges han influido en mi imaginación. En Estocolmo, Suecia, donde vivo y trabajo, me ha marcado la novela policial de los años setenta, con su carga de problemática social, y más tarde la trilogía Millennium, con su carga política y su uso de la actualidad en la ficción.
Esto último es lo que me interesa cuando escribo: tomar hechos actuales y mostrar la compleja vida de sus personajes en el mundo en el que vivimos.
Las máscaras del demonio es un reflejo de esa problemática en un pueblo de Mallorca.
La segunda parte de la novela, que ya está escrita y se titula La muerte de Adonis, es el desgarrador desenlace de la historia de una madre y su hijo.